sábado, 12 de noviembre de 2011

Estaba sentada en su balcón, cigarro en mano, mirando hacia la cordillera, sentía como entrecerraba los ojos a ver si lograba enfocar mejor la vista, y vio como pasaba el tiempo en la sombra que apagaba el calor en la ciudad.
Mientras exhalaba el humo de su cigarro, pensaba, ya no tenia la mente en blanco, ya no era la sombra lo importante, ya no era la cordillera lo que llenaba de fantasías su mente, no, no era eso, ahora sentía que no entendía nada.
Frunció el ceño, y sintió como sus labios se curvaban en una mueca que no podría describir.

¿Qué estas haciendo Francisca? eso es lo que se preguntaba una y otra y otra vez. No entendía nada, un momento la llenan de ilusiones y se ríe de los nervios, al momento siguiente derrumban sus ilusiones al piso. Es como que él diera 2 pasos hacia adelante y uno hacia atrás. No quiere un Aquiles 2.0, no quiere un nuevo si pero no, no quiere ilusionarse porque si, no sabe si está dispuesta a correr el riesgo de nuevo.

El miedo se la come viva una vez más, trata de pensar fríamente, de recordar las palabras de su analista "de algo que no arranques" y tomar fuerzas desde ahi, pero le cuesta, le cuesta mas de lo que podría cualquiera imaginarse. ¿Como pueden las cosas ser tan fáciles para algunos? ¿Cómo puede el amor ser tan fácil para algunos? ¿Cómo pueden los sentimientos tener razón para otros? No digo que ella esté enamorada ni mucho menos, de eso estoy segura. Pero, teme enamorarse, teme volver a caer, teme volver a sentir ese dolor inexplicable que se la lleva a los lugares mas oscuros de su inconsciente.

Dicen que quién no se tira al agua, no cruza el río. Y ella sabe que es cierto, pero tiene miedo. ¿Qué hacer? ¿Arriesgar el corazón una vez más o quedarse sentada, cobijada y segura en su miedo, pero sola?

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